La histórica técnica de golpeo de cuerdas con el pulgar centra conciertos y hasta una conferencia en el certamen pamplonés, que llena plazas y calles de la ciudad gracias a creadores como Tomatito o Gema Moneo
para Camarón en el disco del mismo nombre. Desde la plaza hasta el mismo balcón, emociones compartidas, que se extendieron cuando las guitarras, en un reclamado. El propio guitarrista, al concluir, se confesaba rendido y asombrado con la audiencia. “Y eso que llevo 50 años tocando”, añadió.
Tomatito en otro momento de su concierto desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, en el marco de Flamenco on Fire.
En la escena, el plan se materializó en mucho más que una gala, en un espectáculo de homenaje a la guitarra de concierto y de acompañamiento, dinámico y equilibrado, que, con tanta belleza desplegada, enamoró a cualquier profano. Los cuatro guitarristas, reunidos en tres ocasiones, compartieron falsetas de forma amigable; en otras se presentaron a dúo, como el que protagonizaron Alejandro y David en una soleá que sonó actual sin perder su esencia.
El legado de los tantos creadores que preceden a esta penúltima generación estuvo presente, aunque de forma quizás latente, nada mimética y con espacio para la revisión personal: la rondeña de don Ramón Montoya que desarrolló Hurtado podría ser la excepción, pero en sus manos sonó nueva y muy emocionante. Las intervenciones de cante y baile de las tres mujeres aportaron riqueza y la misma frescura que los guitarristas.
Una penúltima cita con la sonanta está programada para hoy domingo, pero será verbal. Antes de que el guitarrista José Luis Montón lleve su Flamenco Etxea junto a Gorka Hermosa al Palacio de Ezpeleta. El festival reunirá en Casa Sabicas a dos históricos de la guitarra flamenca, Víctor Mongey Pepe Habichuela, junto a un representante de la generación posterior, Tomatito, que dialogarán sobre la guitarra flamenca y sus secretos.