El piloto de Honda, que correrá con Yamaha en 2024, mantiene el optimismo a pesar de no haberse recuperado de la doble fractura de tibia y peroné del pasado junio, la lesión más grave de su trayectoria
Álex Rins Navarro Álex Rins ha vivido lo mejor y lo peor del motociclismo en cuestión de semanas esta temporada. Empezó el curso cortando una sequía histórica para Honda con su victoria en el el GP de las Américas, la tercera carrera del año.
Volé y volé, con la mala suerte de que caí de rodillas”, rememoraba hace unos días sobre su fatídico sábado en Misano. “Lo peor fue el dolor, estuve llorando todo el día cuando se me pasó la anestesia”, añadía. Durante su primera convalecencia, todavía en el hospital, el barcelonés firmó un contrato de fábrica con Yamaha de cara a 2024.